El Corte
Avanza el auto en la espesura, no despeja esta neblina a pesar de los de kilómetros y, tampoco vislumbro la línea que ansío, el corte definitivo sobre el asfalto. Dices ser capaz de soportar estos trechos densos con poca visibilidad, que posees gran resistencia, que estas acostumbrado a tolerar las horas ominosas, pero a mi no me interesa demostrar fuerza o resiliencia. Quiero conocer a la línea reflectora que divide esta carretera de un camino sin nombre conocido; una línea donde rebotan los fractales de la luz extraviada, que se presenta evidente, libre de dudas, quiero escuchar el corte limpio al filo de una decisión tomada con escalpelo.
Por favor, no te vanaglorias con el peso de la carga que escogiste, no intentes distraerme con las anécdotas de tus sacrificios, con que no tenías opción; la desnudez nos alcanza a todos, las prendas son de humo, son la niebla. Esa retórica me sabe a cartón, aserrín, estorba, cuando solo espero el borde de un acantilado de plomo, que se abre a un mar esmeralda.
Busco al límite que se traspasa a consciencia, sabiendo que no habrá retorno, en los términos y condiciones de esta ruta nuestra. Luego seré del corte, perteneceré a un después fuera de tu realidad, aún cuando puedas verme, no seré quien conociste cuando descendí del auto y corrí hasta la línea, donde destellaban los fractales, cuando tuviste que regresar sin copiloto, en la espesura de la niebla.


